La Historia

De la mano de personas inolvidables

“Esta historia comienza un 22 de Marzo de 1985 en una pequeña casa de Km. 3, de la mano de muchas personas inolvidables que se sumaron a este sueño. Tenía 20 años, nada de dinero y muchísimas ganas de hacer .Así fue que empeñe mi palabra y a un mes de abrir las puertas de este sueño, estaba llena de deudas. Eran otras épocas, las personas confiaron en mí, muchos eran amigos de mi padre Andrés Freile.
Recuerdo que Juan Schefenger, un duro alemán con corazón de oro, fue el que realizo en su metalúrgica los juegos que aún se conservan en el patio del jardín. Cesar Muñoz, me dió la pintura a cuenta; Raúl Micucci, que era el dueño de la casita que alquilé, me permitió no pagar los primeros meses a cambio de repararla; el administrador de YPF ,me cedió en comodato sillitas y mesas de la guardería que funcionaba en el club Huergo, en el cual yo había trabajado un año y su hijo fue el primer inscripto en el jardín.
Con mi amiga , por esos tiempos inseparable , Maria Eugenia Neman , rasqueteamos , pintamos , pusimos brea en los techos , arreglamos enchufes , de todo un poco … Cuando terminamos la noche anterior a inscribir , estábamos destruidas . Las fuerzas se renovaron cuando en tres días se matricularon a casi 90 niños entre 3 y 5 años. Fue increíble!
Las primeras docentes que acompañaron este proyecto fueron Andrea, Adriana, Laura, Silvia y Jessica.
En momentos difíciles contábamos con Roberto Mazzoni, vecino en ese entonces, que nos brindaba una mano amiga.
En el 88 nos mudamos a una nueva casa, en la que estamos actualmente. Era de la Flia. Stoeff Belkenoff, mucho más pequeña, pero igual de calidad. Ellos eran papás del Jardín y en ese tiempo me ayudaron muchísimo, hasta que pude comprar la propiedad y convertirla en un verdadero Jardín de Infantes.
Así como crecimos en número, también lo hicimos en profesionalismo, en propuestas institucionales, en actividades innovadoras. Iniciamos las clases de Natación dentro del horario escolar, de la mano del profe José Mateos que durante 15 años dejo huellas imborrables en los corazones del Misia Pepa. Se puso en marcha el proyecto de granja y huerta, siendo este un eje permanente en nuestra propuesta educativa.
Acercamos a los niños, a nuestras raíces a través del folclore, a nuestra identidad a partir del contacto con nuestra querida Patagonia, valorando así el lugar donde vivimos para quererla y respetarla. A partir del año 2002 , concretamos el padrinazgo de la Escuela N° 70 de la localidad de Facundo, permitiendo poner en marcha un proyecto que nos permite conocer otro paisaje social, cultural y natural, generando el intercambio a partir de un vínculo de amistad.
Fueron muchas personas las que le dieron una mano al MISIA PEPA para que pueda crecer y hacerse grande. Es entonces , que no quiero olvidarme de dos personas que durante muchos años fueron y son los pilares de esta institución : Gabriela Borobio y Fabiana Vásquez .Junto a ellas , también las seños Mariana Bonahora , Pato Sánchez Granel y Carolina Díaz que incondicionalmente nos siguen acompañando.
Y claro está, sería imposible crecer sin mis afectos, mi familia, mi esposo Guillermo, un compañero de vida maravilloso y mi hijo Tobías, que me enseño a ser “mama del jardín”.

Gracias a todas las personas que se suman con una mano amiga, y a todas las familias que en todos  estos maravillosos años, nos confían lo más valioso… los primeros pasos de sus hijos.

Sandra M. Freile.